El
Filete y el Tango, tienen un mismo origen. La ola migratoria que llegó
a la Argentina, desde finales del siglo XIX hasta los años 30 del
siglo XX, buscó crear formas de expresión, que tradujeran su vida,
sus alegrías o dramas. Esta ola migratoria fue esencialmente masculina,
lo que originó un intenso trajín de trata de blancas que se denominó
la Ruta de Buenos Aires, y es en este medio que nace el Tango.
Este nacimiento marginal, oscuro y pecaminoso podría explicar el repudio
del Buenos Aires de principio de siglo al Tango.
El Filete fue un arte de transportistas de alimentos,
arte encuadrado dentro de un mundo de trabajo muy duro. No obstante,
el rechazo del Filete fue mucho más generalizado y duradero que aquel
que se opuso al Tango. Nuestra investigación demuestra que el origen
es porteño. El Filete nació en una carrocería del Paseo Colón.
Con respecto a la difusión de las frases, se lo debemos a un artículo
de Jorge Luis Borges, el cual adopta una actitud de prudencia
y distancia. En este artículo no menciona el aspecto plástico del
Filete. Con respecto al término para nombrar estos artesanos, es inapropiado.
Un filetero es un jockey que conduce caballos con filete y no con
freno. El término preciso es fileteador.
Al filete descartado, olvidado, desautorizado, denigrado, escatimado,
le ha costado mucho abrirse paso. El Tango, visto como inmoral, ha
tenido más suerte en su difusión. Probablemente porque el Tango es
el placer de la noche y también porque fue aplaudido en el mundo entero.
Pero el peor pecado del Filete es que es el arte de quienes trabajan
y en el fondo, esta sociedad hija de inmigrantes laboriosos, no se
siente muy atraída por el trabajo. En la difusión del Filete y con
calidad, contribuyó mucho León Untroib, desde su puesto en
el Mercado de Anticuarios en la Plaza Dorrego, los domingos.
Su labor pedagógica fue fecunda. Y curiosamente son los más jóvenes
que volvieron a filetear carros, ya no para carros de mercado, sino
para estancias, hoteles campestres y desfiles.
Y hoy el Filete y el Tango se reencontraron. En tapas de discos y
en los libritos que acompañan a los CDs. Y esto es obra de la voluntad
de todos los fileteadores de hacer respetar su arte. Y esto se consiguió
sin apoyo del exterior. Por ello tiene algo de milagro.
Nicolás Rubió
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